Los vecinos de Somosaguas tienen razón

“La construcción de este restaurante de comida rápida en un terreno enfrente de la urbanización Somosaguas Centro ha puesto en pie de guerra a los propietarios de estos chalets de lujo de Pozuelo de Alarcón” [….]

Fuente: El Pais

experto-licencias-actividad-franciscoEsta noticia es un muy buen ejemplo de la diferencia que hay entre el literal de una norma, ordenanza, ley, etc., y el espíritu de la misma, es decir, el fin último que perseguía el legislador al redactar la norma por ejemplo.

Según entendemos, el literal, en base al cual presumiblemente fueron concedidas las licencias, dice que en la parcela puede construirse un edificio con fines públicos o sociales (una clínica, un centro cívico, etc.), junto al cual podrá construirse un establecimiento de restauración subsidiario del uso del edificio principal.

El espíritu, la intencionalidad del legislador, era poder dotar a ese centro con fines públicos o sociales de un elemento al servicio del mismo, es decir, quería probablemente dotar a la parcela con ese uso de restauración con el fin de complementar el uso principal de la misma, haciendo que quien fuera por ejemplo a una consulta, a realizarse unas pruebas, etc., tuviera la oportunidad de poder esperar o reponer fuerzas en el uso de restauración asociado.

El ayuntamiento, al dar cabida a la conocida marca de restaurantes de comida rápida en el emplazamiento, desvirtúa, en nuestra opinión, el espíritu de la norma, puesto que, aunque el literal se cumpla (es un uso de restauración con superficie inferior a la del uso principal al igual que en el caso de haberse optado por una cafetería convencional), en el mismo momento en que dicha actividad puede funcionar y operar de forma totalmente independiente al uso al que está vinculado, como es el caso, deja de tener sentido.

La totalidad de los hospitales públicos de la Comunidad de Madrid tienen un recinto de cafetería en su interior, que sirve de apoyo o complemento al uso hospitalario principal del recinto, pero a nadie se le ocurriría dar la concesión de dichos espacios a una cadena del estilo a la causante del conflicto del presente artículo, simplemente porque las características de la misma, con una previsible alta afluencia de público, de tráfico rodado, aumento de ruido, etc., es manifiestamente contrario a la finalidad principal del hospital.

Así que, independientemente de si los ricos van o no al McDonald’s, a nuestro entender los vecinos de las inmediaciones tienen razón a la hora de oponerse frontalmente a la implantación de la actividad de restauración licenciada, puesto que la misma no cumple con la finalidad que cabe esperar se perseguía al redactar las condiciones de uso en el emplazamiento.