La Declaración Responsable no elimina la necesidad de elaboración de un proyecto técnico

El gigantesco centro comercial que el grupo francés SCC proyecta en la ribera del Manzanares, junto al parque de Madrid Río, podrá construirse sin licencia de obra. Para hacer este complejo de 130.000 metros cuadrados bastará con la promesa del constructor de cumplir la legalidad.

Ver noticia completa en El Pais

experto-licencias-actividad-franciscoHemos de decir, que en esencia, no estamos de acuerdo con lo que pretende dar a entender la noticia, ni con parte de las opiniones vertidas en la misma.

La noticia presenta la no exigencia de licencia como algo por sí mismo no deseable, dando a entender que dicha inexigibilidad de licencia será motivo ineludible de inseguridad para los actores involucrados en el proyecto, esto es, promotores, proyectistas, y finalmente, el conjunto de la ciudadanía, dado que estima que la no exigencia de licencia lleva a un control administrativo menor y por lo tanto pone en riesgo el buen término del proyecto en su totalidad.

Primer punto. La Ley 2/2012, de 12 de junio, de Dinamización de la Actividad Comercial en la Comunidad de Madrid, a la que se hace referencia, que adapta la normativa estatal al respecto, surgiendo ambas de la trasposición de una directiva europea al ordenamiento estatal y regional, no tiene como fin crear un marco jurídico menos garantista, sino invertir el orden en el que se hacían las cosas, con el fin de que el acto administrativo de control, siempre necesario, no suponga como solía un freno a la actividad comercial.

En un país, y más concretamente, en una ciudad como la de Madrid, en la que como habrán podido leer en el anterior post de este Blog se sigue tardando una media de 4 meses en dar una licencia de obras, parece razonable que se haga algo al respecto, y ese algo es la Declaración Responsable, por medio de la cual se elimina ese tiempo inicial de espera empleado en el control formal del proyecto presentado.

¿Significa eso que los promotores y técnicos al cargo del proyecto podrán hacer y deshacer sin control alguno?

En absoluto. La Declaración Responsable no elimina la necesidad de elaboración de un proyecto técnico que defina las obras a acometer, ni las direcciones facultativas que velen por el correcto desarrollo de la obra, ni siquiera, como veremos más adelante, el control municipal preceptivo.

Tampoco nos parece acertado esgrimir que dicho proceder derivará necesariamente en mayor inseguridad para los técnicos y promotores.

La Ordenanza para la Apertura de Actividades Económicas en la Ciudad de Madrid ya establece, a través de la posibilidad de presentación de consultas urbanísticas especiales y singulares, el que los promotores y técnicos puedan formular consultas a priori sobre los aspectos urbanísticos más determinantes del proyecto, cuya respuesta será vinculante para todos los actores implicados, incluido Ayuntamiento.

Así mismo, la misma Ordenanza establece de forma mucho más precisa que las anteriores Ordenanzas Municipales qué se considera una modificación de una Declaración Responsable y que no, dando un margen para la absorción de aquellas variaciones que acontecen siempre en obra muy interesante.

Segundo punto. El artículo parece dar a entender que la ley autonómica favorece al gran promotor frente al pequeño.

Desde nuestro punto de vista, no es así.

Desde que el procedimiento de Declaración Responsable fue puesto en marcha, y más en concreto, desde que se articuló la vigente Ordenanza para la Apertura de Actividades Económicas en la Ciudad de Madrid en marzo de 2014, en base a la cual la práctica totalidad de las actividades son susceptibles de ser tramitadas por este tipo de procedimiento, son miles los pequeños promotores de negocios, desde locales comerciales, oficinas, usos industriales, etc., los beneficiados por el efecto de dicho tipo de procedimiento, siendo los efectos para el general de los emprendedores muy positivo a nuestro entender.

La ley por lo tanto no creemos se llevó adelante para ayudar al gran promotor, y no ha sido ese su efecto en general, si bien circunstancialmente, como en el caso del presente artículo, esto haya sido así.

Tercer y último punto. En el artículo se da a entender que las obras se llevarán a cabo sin ningún tipo de control municipal, lo cual dará lugar necesariamente a efectos indeseables para todos los actores involucrados.

Volvemos a no estar de acuerdo

El artículo 22 de la Ordenanza para la Apertura de Actividades Económicas en la Ciudad de Madrid, establece, literalmente, en relación con las Declaraciones Responsables efectuadas frente al Ayuntamiento:

Art. 22. Inspección.—Sin perjuicio de lo establecido en los artículos anteriores, el Ayuntamiento podrá ejercer en cualquier momento las facultades inspectoras y sancionadoras de conformidad con lo establecido en la legislación aplicable.

Lo cual no parece casar con lo expresado en el artículo.

En conclusión, creemos que el conflicto presentado en el artículo no es más que un síntoma de que a la sociedad en general y a los actores involucrados directamente en la obtención de un permiso municipal para poder ejecutar una obra o abrir un establecimiento aún les queda camino por recorrer a la hora de aceptar y asimilar las nuevas normas del juego establecidas en el momento de incorporarse la Declaración Responsable como medio de intervención municipal.

Para nosotros son más los beneficios que los perjuicios que este nuevo procedimiento pueda traer, pero, como ya comentamos con anterioridad en este Blog, hace falta un cambio de mentalidad.

Tener a un técnico municipal inundado en papeles buscando hasta la última coma en un proyecto no garantiza en mayor medida que se vayan a respetar las ordenanzas municipales que el tener a ese mismo técnico inspeccionando la obra con la periodicidad que requiera, in situ, controlando lo que definitivamente quedará, el edificio, para que cumpla con lo marcado por ordenanzas y reglamentos.

El papel, al que tanta importancia se le da en este país (todo son títulos, licencias, autorizaciones, etc.), debería tener menos relevancia que la realidad (los edificios construidos, sus instalaciones, etc), que es, creemos, la finalidad última de la Declaración Responsable.